Su barco, tal como navega de verdad

Una ruta solo vale lo que el barco que la navega: elija su polar entre unas 22.400 y ajústela a cómo navega de verdad su barco.

Toda ruta parte de un barco, y una ruta calculada para el barco equivocado es errónea desde la primera milla: un barco de regata ligero y un crucero cargado no navegan ni los mismos ángulos ni a las mismas velocidades. E incluso el modelo correcto no es del todo su barco, tal como navega esta temporada.

La página Mi barco le dice al cálculo cuál es el suyo. Primero su polar, la velocidad del barco con cada fuerza y cada ángulo de viento, buscada entre unas 22.400: unos 700 modelos de veleros, de crucero a regata, y las polares propias de 21.778 barcos con certificado ORC. La de su propio barco si tiene certificado, si no la de su modelo o, en su defecto, la de un barco de tamaño y tipo parecidos. Después, un factor de rendimiento la escala entera: bájelo para un casco sucio, velas cansadas o un barco cargado para la temporada, súbalo para una tripulación que le saca más de lo que promete la polar.

La sección de rendimiento de la página Mi barco: una polar de First 31.7 dibujada en curvas de colores, una por velocidad de viento, sobre curvas discontinuas, con el rendimiento al 90 %.
Un First 31.7 al 90 % de su polar: las curvas discontinuas son la polar publicada, las de colores las velocidades que usarán las rutas.

Cada ruta sigue entonces el barco que usted tiene de verdad, no el del folleto, sea cual sea el modelo meteorológico con que se calcule. El barco guarda también su última posición y su destino, de modo que la página de enrutamiento se abre en su próxima travesía. No hace falta registrarse: todo se guarda en este navegador, listo cada vez que vuelva; inicie sesión con Google o Apple, si lo desea, y el barco le acompaña en cada dispositivo desde el que planifique.

La diferencia se nota a la llegada. Al 90 %, una travesía que la polar hace en diez horas lleva unas once: la hora que decide si coge la boya antes de que anochezca o en plena noche. Ajuste el factor con honestidad, y la hora de salida que elija será la que le haga llegar cuando lo había previsto.

El factor escala toda la polar por igual. Un barco que pierde sobre todo en ceñida, con un génova dado de sí, no se frena igual en todos los rumbos: ningún factor único acierta a la vez su ceñida y su empopada. La ruta tampoco sabe cuándo toma rizos: más allá del viento más fuerte de su polar, mantiene al barco sus últimas velocidades, y no le aparta de un temporal. Hasta dónde exigir al barco, y cuándo quedarse en puerto, sigue siendo decisión del patrón.

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